jueves, 24 de febrero de 2011

Paz mundial


El mundo despierta a la paz una persona a la vez. Contribuyo a la paz.

La paz mundial comienza conmigo. Mi presencia de paz tiene una influencia positiva en mi familia. Esta paz, a su vez, afecta positivamente la calle donde vivo y por ende estimula la paz en mi comunidad. De este modo, de persona a persona, la paz encuentra cabida en el mundo.

Elijo paz con cada decisión que tomo. Cuando llego a una encrucijada, siempre tomo la decisión que ofrezca paz. Dios me guía a pensar y actuar de maneras que promueven la paz. Avanzo con confianza con un corazón compasivo, amoroso y sosegado.

Como un pacificador, no espero que otros definan cuándo es el tiempo de expresar amor. La luz de la paz comienza conmigo.

Considera al íntegro y mira al justo, porque hay un final dichoso para el hombre de paz. --Salmo 37:37

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